En años recientes hemos comenzado a dejar atrás un paradigma que, desde mi perspectiva, era uno de los principales inhibidores del emprendimiento en nuestro país. Solíamos pensar que, para poder iniciar un negocio, era necesario tener dinero y, como consecuencia, se pensaba que emprender era para un grupo exclusivo de personas que contaban con los medios económicos para hacerlo.

Y es verdad que iniciar un negocio nos demandará algo de capital, lo que ha cambiado a nivel mundial desde ya hace muchos años y en México, más recientemente, es que nunca antes el acceso a capital y fuentes de financiamiento había sido tan “fácil”.

Probablemente hemos escuchado ya de algunas fuentes de financiamiento tradicionales, como por ejemplo las 3 F´s (Family, Friends and Fools), los fondos gubernamentales, ángeles inversionistas o incluso los créditos bancarios.

Existe otra fuente de financiamiento, de la que me interesa hablar en este espacio, que ya desde hace mucho tiempo, pero con mucha más fuerza en la última década, ha permitido a muchas personas alrededor del mundo y de backgrounds muy diversos, generar compañías globales y muy exitosas en tiempos récord.

Debo decir además que, desde mi opinión, es la más favorable para incrementar las probabilidades de éxito de tu emprendimiento y lograr un crecimiento exponencial.

Estoy hablando del Venture Capital o Capital de Riesgo. Los fondos de inversión de este tipo se crean con el único objetivo de invertir en emprendimientos, generalmente en entornos de alta incertidumbre con pocas probabilidades de éxito, pero esperando grandes retornos de inversión en los casos que sí logran ser exitosos.

Digitt, la empresa que fundé, no existiría de no ser por el Capital de Riesgo. Con sólo haber identificado un problema relevante en una gran industria, una idea clara para resolverlo, un modelo de negocio sólido y un equipo de personas apasionadas por llevarlo a cabo, un fondo, Agave Lab Ventures, decidió invertirnos $100,000 dólares para iniciar operaciones. Considero que el haber “levantado” Capital de Riesgo es una de las mejores decisiones que hemos tomado, porque:

  • Es Smart Money, es decir, no se queda sólo en el aspecto económico del dinero, sino que trae consigo una red de conocimiento y experiencia que añadirán mucho valor a tu compañía. Este es para mí el valor más grande de esta fuente de financiamiento.
  • Te brinda una red importantísima de contactos a través de los inversionistas del fondo, que generalmente son personas con gran influencia en distintas industrias.
  • Te añade credibilidad. Al decir que un fondo de inversión apostó por tí, otras compañías (clientes, proveedores o contactos necesarios) te abrirán la puerta más fácilmente.
  • Te ayuda a volverte global, debido a que en muchas ocasiones, los fondos de Capital de Riesgo buscan oportunidades de inversión en todo el mundo y empujan a las compañías en las que invierten a expandirse geográficamente.

¿Me atrevería a decir, entonces, que el Capital de Riesgo es la fuente de financiamiento perfecta para un emprendedor? No. A pesar de que la considero la mejor, es importante que sepas que al aceptar este tipo de financiamiento estarás desprendiéndote de un porcentaje de tu compañía, por lo que tendrás que tomar en cuenta también los objetivos y opiniones de tus inversionistas. El Venture Capital también trae consigo requerimientos de institucionalización y profesionalización que no son ideales para todos los perfiles de emprendedores.

Sólo tú, como emprendedor, podrás tomar la decisión de la mejor fuente de financiamiento para tu compañía, tomando en cuenta la visión que tienes para ella, la etapa en la que se encuentra y tu perfil como emprendedor.

La escalabilidad, institucionalización, globalización y aceleración que nos ha traído, lo volvieron ideal para nosotros. ¿Lo es también para tu emprendimiento? Vale la pena que lo analices.

Este artículo fue escrito por David García, fundador de Digitt, para la edición de agosto de la revista Players of Life Guadalajara.